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martes, 19 de agosto de 2008

Expulsada de Beijing

El Comité Olímpico Internacional (COI) confirmó el positivo por esteroides de la atleta griega Fani Halkia y decidió su expulsión de los Juegos de Beijing 2008.

Halkia, oro olímpico en 400 metros vallas en Atenas 2004, dio positivo por el esteroide Methyltrienlon en un control de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), realizado el pasado 10 de agosto en Fukui (Japón).

La Comisión Disciplinaria del COI dijo que el esteroide tiene "potenciales efectos serios" sobre la salud.

En un comunicado, el COI señaló que la prueba "B", solicitada por Halkia en Pekín el pasado día 17, confirmó el positivo por la misma substancia prohibida.

El Comité Olímpico Griego suspendió a Halkia, un gesto que el COI elogió hoy, y la atleta abandonó la Villa Olímpica.

La Comisión Disciplinaria aprobó la expulsión de Halkia de los Juegos de Pekín y la cancelación "inmediata" de sus acreditaciones, al tiempo que pidió a las autoridades griegas que investiguen si se han producido violaciones de la ley helena por parte del entrenador, George Panagiotopoulos.
En Atenas, el ministro de Cultura, Mijalis Liapis, expresó en Atenas su "desilusión e ira" por el caso de dopaje de Fani Halkia y exigió sanciones más duras contra los atletas que usen sustancias prohibidas.

En un comunicado, Liapis declaró que "el Gobierno muestra cero tolerancia y rechaza el principio de ganar medallas a toda costa".

Thomas Bach, vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), citado por el periódico ateniense Ta Nea, declaró en China que los casos de dopaje en Grecia muestran la misma sustancia prohibida por lo que, dijo, "es obvio que hay una red ilegal de dopaje y que el Gobierno griego debe de actuar".

El esteroide Methyltrienlon ha sido detectado en atletas griegos de tres diferentes deportes, natación, halterofilia y atletismo.

Desde marzo, Halkia, un nadador, once levantadores de pesos y dos corredores griegos, han sido descalificados por dopaje para competir en Beijing.

Grecia es, con 15 atletas, el país con más positivos por dopaje en los Juegos de Beijing, seguida de Bulgaria y Rusia.

Yelena, alta en el cielo


Mauricio Giaconía

Allí va, con esa mezcla de emociones que se le escabullen del alma, sin poder definir de cuáles se tratan, si son propias o ajenas, si las lágrimas salen de sus ojos o de sus tripas.
Ahora corre, embanderada en los hombros, su vuelta olímpica inolvidable.
Allí está, unos segundos antes, colgada del techo mismo de la historia. Se tomó casi el minuto entero para preparar ese fabuloso salto que la ratifica como la mejor atleta de todas, disciplina por discilplina, sin que nadie ose la idea de reformular el concepto.
Yelena Isinbayeva, 26 años, rusa, de Volgogrado, simpatiquísima, divina, diosa, reina ahora también en el cielo de Beijing. Ningún lugar más apropiado para su mejor vuelo que el Nido de Pájaros.
Yelena ganó la prueba de salto con pértiga con récord mundial de 5,05 metros, luego de haberse asegurado el triunfo dos rondas antes, aunque, en tren de ser sinceros, su victoria estaba firmada desde el día que pisó China.
La estadounidense Jennifer Stuczynski no pudo con la barrera de 4,90 y entonces la prueba estaba terminada, porque Yelena ya había puesto un registro de 4,85.
Intentó, en 4,95, dos veces el récord olímpico que había impuesto en Atenas con 4,91 y no pudo, pero lo consiguió en el tercero y fue directo al récord mundial, que por supuesto posee, desde hace 20 días, cuando en Atenas pasó los 5,04.
La varilla su ubicó en 5,05 y el estadio comenzó a vivir uno de esos momentos inolvidables, únicos e irrepetibles, como el que se vivió el sábado en la final de los 100 metros, porque Isinbayeva provoca no sólo la admiración por sus increíbles técnica, destreza o plasticidad.
También lo hace por amabilidad, cortesía, carisma, belleza y esa sonrisa que no la abandona nunca y que las cámaras de televisión se devoran en primeros planos.
Otra vez no pudo en los dos primeros lances. Volvió por el tercero. Era el salto de su vida, ya no sólo por el récord que pulverizó 23 veces, sino por el marco, la instancia, los ojos avizores de 90 mil invitados y los de más de mil millones en todo el mundo.
En el momento de preparar el tercero, sus ojos despedían llamaradas. De sus labios, salían unas palabras que nadie escuchaba pero que se entendían en cualquier idioma.

Sus manos, ya negras por el fragor de la batalla y de tanta adrenalina mezclada con el mango de su elemento, asieron fuerte la garrocha.
Salió disparada, arqueó su cuerpo en una combinación fantástica de plasticidad y estética, se acostó apenas milímetros encima de la valla y, aunque por un instante fluyó la incertidumbre, otra vez se venció a sí misma.
Está peleando un lugar en la historia. Ella, como en su época Sergei Bubka, reinventó una especialidad del atletismo. Yelena Isinbayeva es una de las más grandes atletas de todos los tiempos y porqué no pensar que en unos pocos años pueda significar lo que él en el atletismo.

sábado, 22 de septiembre de 2007

La preparación psicológica de cara a los Juegos Olímpicos.



Dr. C. Luis Gustavo González Carballido.
Profesor e Investigador Titular. IMD.
Psicólogo del Equipo Nacional de Lucha Libre.
Foto: Angel Yu

Afirmar que la preparación psicológica es un “proceso psicológico y pedagógico a la vez” no deja de ser una verdad de Perogrullo a estas alturas. ¿Qué entrenador o psicólogo del deporte de nuestro país ignora esa vieja máxima de Puni, con la que inicia su bíblica y tantas veces citada obra? Sin embargo, ¿puede afirmarse que nuestros deportistas asisten bien preparados psicológicamente a sus compromisos competitivos?

Amén de posibles insuficiencias físicas y técnicas (por las cuales habría que comenzar cualquier análisis), cuando un voleibolista disminuye su efectividad en momentos tempranos de un tenso partido, un saltador de longitud se conforma con un discreto primer intento porque cree que con él puede ganar la competencia; o un luchador se muestra conservador al inicio del combate y luego le arrebatan la victoria sin haber empleado todas sus energías, puede afirmarse que la preparación psicológica no ha estado bien. Y hechos como estos –lo sabemos- ocurren con frecuencia.

Culpar de ello a los deportistas, al psicólogo o a cualquier otro miembro del colectivo técnico, sería tan simple como estéril. El proceso de preparación de un deportista de alto rendimiento es complejo, y depende de un número elevado de vectores en interminable interacción, cuya dirección resultante no es siempre la deseable. ¿Qué podría fallar en la preparación de un deportista rodeado de excelentes entrenadores, de un equipo médico-psicológico completo y de asesores científicos diversos? Pues nada menos que la integración, el efectivo y lubricado enlace entre estos “componentes”.

Veamos algunos requerimientos que habrán de cumplirse para que nuestros deportistas gocen de una buena preparación psicológica en los venideros Juegos Olímpicos, tal vez los más fuertes de la historia:
- Actualización de motivos sociales y personales relacionados con la participación en esos Juegos.
- Información amplia y detallada de los contrarios y de las condiciones de la competencia.
- Suficientes topes, que permitan acumular vivencias de enfrentamientos eficientes.
- Logro de una elevada moral, traducida en tres indicadores: que todos los miembros del equipo posean los mismos objetivos, que estos sean considerados igualmente valiosos e igualmente alcanzables.
- Balance de expectativas de éxito y de eficacia. Es decir, alimentar una meta que no se convierta en una obsesión capaz de opacar el disfrute de las acciones técnico-tácticas ni de la competencia misma.
- Desarrollo de una justa autovaloración de recursos y posibilidades, que favorezca una elevada percepción de autoeficacia.
- Optimización del perfil anímico.
- Identificación afectiva de cada deportista con su colectivo y con la dirección del equipo.

Nótese que la satisfacción de tales exigencias reclama de determinado apoyo material y de la participación de todo el colectivo técnico y de la dirección del deporte, no solo del psicólogo. ¿Dónde entra a jugar –entonces- este profesional? En el inevitable proceso de personalización de esos requerimientos. Cada atleta constituye una auténtica individualidad, por lo cual el abordaje no puede ser realizado de manera genérica, con intervenciones solo colectivas o estándares. La personalidad las mediatiza de manera definitiva, y la función del psicólogo es su adecuación al tipo de sistema nervioso, a las motivaciones y a las actitudes de cada deportista.
Cada psicólogo posee un programa para lograrlo, el cual se estructura en tareas, en metas palpables y –lo más importante- evaluables. Si cada colectivo logra vertebrarse alrededor de ese plan, la preparación psicológica será seguramente más efectiva.

Utilicemos bien el tiempo este año. Trabajemos de manera coordinada y veremos que las metas psicológicas serán mejor alcanzadas. Eso, sin dudas, redundará en más medallas olímpicas y más satisfacciones para el pueblo.